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Hombre palestino se arrepiente de atacar a judíos

Un palestino llamado Bassam Adranly, odiaba los judíos, y luego de tener una experiencia con Jesús y rendir su vida a Él, piensa totalmente distinto.

Adranly que creció en una familia cristiana ortodoxa, jamás decía una mala palabra sobre los musulmanes o el islam, fue víctima de críticas por parte de los judíos. En el inicio de su adultez, cuando comenzó la universidad dejó de gustarle la mayoría de los aspectos que integra su cultura y volvió ateo.

Pero no fue sino hasta que tuvo un encuentro con Jesús, que su perspectiva cambió. “He terminado mis estudios en optometría en Tel Aviv. Mi familia tiene tiendas de gafas desde 1946. Pero durante el período de la universidad, algo me despertó al mundo espiritual. Era algo que no tenía explicación científica”, cuenta Adranly.

Bassam había sido comunista, pero después abandonó la ideología. Según él, el comunismo no era lo que él realmente pensaba y no era de hecho lo que se predicaba sobre el movimiento. Al dejar la práctica, se hizo ateo.

Él, que también es artista plástico, comenzó a dibujar algunas pantallas reflejando esa nueva fase, más abierta a la vida espiritual, y pasó a ser criticado por sus compañeros de clase que eran comunistas.

En 1995, Bassam finalmente conoció a su Salvador. “Tuve un gran encuentro con Jesús. Fue una noche que estaba durmiendo y soñé con Él. Yo estaba con los discípulos y yo iba caminando por todo el canto, aprendiendo cosas sobre Jesús“, contó.

No recuerda muchos detalles, pero lo que más persiste en su memoria es verse a si mismo soñando con Jesús, “Recuerdo estar en la cima de las nubes con Él, aprendiendo todo lo que

Él quería hablarme. Fue entonces cuando abandoné todo mi odio por el pueblo judío” resaltó.

Cuenta tal experiencia con fervor y tanto amor, porque mediante ese sueño pudo ser libre de odiar y cambiar su vida, “Yo luchaba contra ese odio dentro de mí. Entonces entregué mi vida a Jesús y Él cambió todo esto por medio de su gracia. La gracia del Rey de los Reyes. Mientras tanto, yo oía, pero sobre él y me rendía cada vez más”, concluye.