//Médico cristiano recibe el Nobel de la Paz
Nobel de la Paz

Médico cristiano recibe el Nobel de la Paz

Es posible que haya escuchado que el Premio Nobel de la Paz se otorgó la semana pasada, pero como los nombres no eran famosos, es posible que no se haya dado cuenta de que uno de los galardonados tiene un notable testimonio de fe.

Su nombre es Denis Mukwege. Su apodo: “Dr. Milagro”. Mukwege es un médico de guerra cristiano en la República Democrática del Congo que ha dedicado su vida a “poner fin al uso de la violencia sexual como un arma en la guerra”, según el comité del Nobel.

Christianity Today informa que es un ginecólogo que ha tratado a decenas de miles de mujeres en las últimas dos décadas. Muchos de esos pacientes son víctimas de violaciones en grupo por parte de militantes.

El ginecólogo Denis Mukwege recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo, Noruega, por sus esfuerzos para poner fin al uso de la violencia sexual como un arma de guerra y los conflictos armados.

Conocido como “doctor milagro” Mukwege ha ayudado a más de 30.000 mujeres víctimas de abuso sexual en los conflictos en la República Democrática del Congo. Él abrió un hospital con más de 300 camas, además de un sistema para financiar a las mujeres a recomenzar sus vidas.

La guerra civil en el Congo no involucra a grupos de fanáticos religiosos; es un conflicto motivado por intereses económicos que ya ha dejado más de 6 millones de muertos y miles de mujeres sometidas a violaciones.

Hijo de un pastor, Mukwege destaca su fe como su principal inspiración para combatir la violencia que asola a su país. Él explica que el servicio ofrecido por su equipo es parte de un proceso de sanación para que las mujeres puedan recuperar su dignidad.

“Si los cristianos no viven las consecuencias prácticas de su fe entre sus comunidades y vecinos, no podemos cumplir la misión que nos ha sido confiada por Cristo”, dijo en una conferencia para la Federación Luterana Mundial el año pasado.

Además, el médico de 63 años defiende la comprensión cristiana de hombres y mujeres como iguales en dignidad ante Dios. “Nos toca a nosotros, herederos de Martín Lutero, a través de la Palabra de Dios, expulsar a los demonios machistas que poseen el mundo, para que las mujeres víctimas de la barbarie masculina puedan experimentar el reino de Dios en sus vidas”, afirmó Mukwege en la misma conferencia

En la ocasión, el médico afirmó que la credibilidad del Evangelio en el siglo XX puede “liberar la gracia que recibimos haciendo de la Iglesia una luz que aún brilla en este mundo de tinieblas, a través de nuestras luchas por la justicia, la verdad, las leyes, la libertad y la dignidad del hombre y de la mujer.

El médico cristiano dedicó su premio Nobel a las mujeres de todo el mundo que fueron perjudicadas por la violencia.

El Hospital Panzi, fundada por el médico en 1999 en Bukavu, capital de la provincia de Kivu del Sur, da servicio a más de 3.500 mujeres por año.

En un discurso de apertura de 2017 en la 12ª Asamblea de la Federación Mundial Luterana (FLM), Mukwege advirtió que la misoginia desenfrenada en su país se extiende más allá del Congo.

“Esta guerra, que inicialmente involucró a siete estados africanos, y la llamada primera gran guerra africana no es étnica”, dijo. “Es una guerra económica que ya ha causado más de 5 millones de muertes y miles y miles de mujeres violadas”.

“¿Cómo podemos aceptar tales prácticas bárbaras en el siglo XXI?” Preguntó Mukwege.

“Es por eso que elijo salir de la sala de operaciones de vez en cuando para dar a conocer al mundo el sufrimiento indescriptible de nuestros semejantes, nuestros iguales, nuestras hermanas, nuestras madres y nuestras hijas”, explicó.

Mientras tanto, Mukwege está llamando a las personas de fe a intervenir y ayudar a cambiar la mentalidad tóxica prevaleciente que devalúa a las mujeres.

“Depende de nosotros, los herederos de Martín Lutero, a través de la palabra de Dios, exorcizar a todos los demonios machistas que poseen el mundo para que las mujeres que son víctimas de la barbarie masculina puedan experimentar el reino de Dios en sus vidas”, dijo Mukwege.

Continuó advirtiendo que una fe que está desconectada de las duras realidades del mundo es una que hace que los creyentes no sean aptos para “cumplir la misión que Cristo nos ha confiado”.